Artículo · 16 de enero de 2020
Incendios Forestales y cambio climático. Un fenómeno real, global y letal.
Ferran Dalmau explica por qué hay que aprender a convivir con el riesgo de incendio: planes municipales, autoprotección y pirojardinería en la vivienda.

Autor: FERRÁN DALMAU
El Gran Incendio Forestal de Llutxent quemó cerca de 3.300 hectáreas y varias casas y fue provocado por un rayo. De ahí la importancia de aprender a convivir con este vecino incómodo que es el incendio forestal. Asumámoslo. El riesgo ha estado, está, y estará. Por ello, una de las medidas más importantes pasa por tomar conciencia de este riesgo y a partir de aquí informarse y prepararse. En 2018 el equipo de Medi XXI GSA colaboró en un documento de Greenpeace titulado “Protege tu casa, protege tu bosque”, donde se realizó una radiografía de la planificación en materia preventiva contra incendios forestales a escala municipal. El resultado fue demoledor. Más del 80% de municipios en zonas de riesgo no tienen un plan ante el fuego. Y este dato hace referencia solamente a la parte de responsabilidad pública. Existe también una responsabilidad privada. Su responsabilidad. Especialmente si vive en zona de riesgo. Saber qué hacer en caso de evacuación (bajar las persianas, activar el riego, dejar la casa impermeabilizada, para evitar en lo posible que el fuego pueda entrar…). Gestionar la parcela propia considerando que puede llegar un incendio y viendo qué elementos hay que podar, retirar…
Aplicar la técnica denominada pirojardinería (jardinería preventiva contra incendios forestales), que puede contribuir a que una casa no se queme. El verano ha comenzado fuerte. Tarragona, 6.000 hectáreas. Ávila, más de 500 hectáreas. Madrid y Toledo, 2.500 hectáreas… y eso en una sola ola de calor. Al final, todo se resume en asumir que se trata de un problema colectivo que se ha ido incrementando en la medida en la que la sociedad se ha desentendido del entorno, y en tomar medidas antes del incendio para no tener que lamentarlo después. Es necesario redibujar las líneas que separan lo urbano de lo forestal. De lo contrario, lo urbano amenaza a lo forestal, y viceversa. Es necesario redibujar las líneas que separan la responsabilidad pública, de la privada. De lo contrario, la “Dejadez Urbano Forestal” amenaza a lo urbano, y a lo forestal. Hay que asumir que la autoprotección no es un derecho. Es una obligación. Es necesario recuperar sector primario mediante un consumo responsable de productos agrícolas y ganaderos de aquí. Aunque “sean más caros” (lo cual no es cierto en términos de sostenibilidad) su precio lleva implícita la prevención de incendios forestales. Y es necesario, a todas luces, recuperar la Gestión Forestal Sostenible si queremos plantar cara al cambio climático que hemos provocado. Durante los próximos 3 años, en el marco del proyecto GUARDIAN, el consorcio que lo conformamos trataremos de aportar nuestro granito de arena a mejorar la situación. Pero que nadie se equivoque. La responsabilidad de que esto salga mejor o peor el día del incendio es de cada uno de ustedes. Podemos seguir mirando para otro lado, o asumir el reto que se nos plantea. Asumirlo y actuar. O no hacer nada y lamentarlo después. A veces imagino un futuro en el que cometer un error (provocar un fuego por una barbacoa, una radial, un cigarro…), humano, o que caiga un rayo en el monte no sea necesariamente sinónimo de generar una catástrofe en potencia. Sería, sin duda, un futuro mejor.
Una solución replicable
GUARDIAN demuestra que el agua regenerada puede proteger la interfaz urbano-forestal. Cuéntanos si quieres aplicarlo en tu municipio.