Artículo · 3 de junio de 2020

Aprender a convivir con los incendios de interfaz urbano-forestal

Elsa Pastor, experta UIA, explica la paradoja del fuego, la responsabilidad compartida ante los incendios de interfaz y cómo contribuye GUARDIAN.

por Elsa Pastor, experta UIA

Aunque el fuego ha sido uno de los elementos más relevantes para el progreso de la humanidad, paradójicamente también ha sido —y sigue siendo— responsable de graves problemas ambientales, económicos y sociales. Los incendios forestales son probablemente el ejemplo más claro de esta paradoja. Durante largos periodos de la historia el fuego fue socialmente deseado y productivo, pero hoy ya no es así. Los desequilibrios socioeconómicos, unidos a un escenario de calentamiento global, nos han traído temporadas de incendios muy severas, sobre todo en el Mediterráneo, con un enorme potencial destructivo. Además, el fuego se acerca a las zonas de interfaz urbano-forestal (WUI, por sus siglas en inglés) a un ritmo más rápido que antes. En un incendio de interfaz, la capacidad de los bomberos se ve a menudo desbordada, ya que deben atender a la vez la extinción del incendio forestal, la evacuación de la población y la protección de las viviendas. Toda la comunidad implicada en los incendios de interfaz debe entender que protegernos del fuego no es responsabilidad exclusiva de los bomberos. Todos tenemos una responsabilidad compartida. ¡Descubre qué puedes hacer para proteger a las comunidades de interfaz y cómo afronta este reto el proyecto GUARDIAN!

La paradoja global del fuego

El fuego, junto con el agua, el aire y la tierra, es uno de los cuatro elementos básicos que explican la naturaleza. De todos ellos, el fuego es sin duda el más fascinante, por su carácter paradigmático de vida y destrucción. Esta dualidad se remonta a hace casi 80.000 años, cuando el ser humano aprendió a usar el fuego de forma responsable y doméstica; pero desde entonces, su mal uso y su propagación involuntaria lo han convertido en un peligro muy temido.

Aunque el fuego ha sido uno de los elementos más relevantes para el progreso de la humanidad, paradójicamente también ha sido —y sigue siendo— responsable de graves problemas ambientales, económicos y sociales. El fuego nos afecta de muchas formas no deseadas, y los entornos forestal, urbano e industrial son los tres escenarios principales en los que tiene un mayor potencial destructivo.

La paradoja global del fuego. Adaptado de Arnaldos et al. (2004)

Los incendios forestales son probablemente el ejemplo más claro de esta paradoja, ya que la dimensión del problema crece a la par que el grado de desarrollo de las sociedades. El fuego forma parte del metabolismo de diversos sistemas ecológicos, en particular de los mediterráneos. Durante largos periodos de la historia fue socialmente deseado y productivo, pero hoy ya no es así. Son muchas las causas, pero podríamos resumirlas en tres:

  • El abandono de las zonas forestales y rurales
  • La crisis del sector primario
  • La creciente demanda urbana de espacios forestales

Imagen izquierda: la zona de Mati, en Grecia, antes del devastador incendio de julio de 2018, un área residencial densamente poblada junto al mar. Imagen derecha: la misma zona unos 70 años antes, dominada por campos de cultivo (© David Caballero).

Ferran Dalmau, director de Medi XXI, la empresa de ingeniería ambiental socia del proyecto GUARDIAN, no podría haberlo expresado mejor:

«Cada vez que se abandona una explotación ganadera o un campo de cultivo que lleva siglos produciendo bienes y servicios para la sociedad, el fuego se acerca a las zonas pobladas. El antiguo cinturón de seguridad (las áreas de cultivo) que abrazaba las zonas pobladas se ha desabrochado. Y cada día vamos más rápido. Si no se toman medidas, pueden imaginar el desenlace».

Estos desequilibrios socioeconómicos, unidos a un escenario de calentamiento global, nos han traído temporadas de incendios muy severas, sobre todo en el Mediterráneo, con un enorme potencial destructivo. Podríamos citar distintos episodios de incendios ocurridos en los últimos años en España (2006, 2017), Portugal (2003, 2005 y 2017) y Grecia (2000, 2007 y 2018), con millones de hectáreas quemadas, cientos de muertos y pérdidas económicas del orden de decenas de miles de millones de euros. Aquí puede verse un breve vídeo que muestra la impotencia de bomberos, políticos y ciudadanos ante la temporada de incendios del otoño de 2017 en la península ibérica:

Incendios en la interfaz urbano-forestal: una responsabilidad compartida

Lo cierto es que el fuego llega a las zonas urbanas a un ritmo más rápido que antes, sobre todo por el cambio climático y por la creciente expansión de las urbanizaciones hacia el bosque. Cuando el fuego alcanza la interfaz urbana hablamos de incendios de interfaz urbano-forestal (incendios WUI). Son uno de los incidentes más complejos a los que debe enfrentarse nuestra sociedad, porque la complejidad de la emergencia es enorme. En un incendio de interfaz, la capacidad de los bomberos se ve a menudo desbordada, ya que deben atender a la vez la extinción del incendio forestal, la evacuación de la población y la protección de las viviendas. ¡Es demasiado para la mayoría de los servicios de bomberos! En los últimos años estamos viendo claramente cómo el fuego supera el umbral técnico de extinción eficaz. En general, no se trata de disponer de más medios y personal de extinción, sino de adoptar una mentalidad y una estrategia completamente distintas para combatir los incendios de interfaz.

La capacidad de los bomberos, a menudo desbordada en los incendios de interfaz

¡Extinción del incendio forestal, evacuación de la población y protección de las viviendas!

Debemos entender que protegernos de los incendios en la interfaz con las zonas urbanas no es responsabilidad exclusiva de los bomberos. Todos tenemos una responsabilidad compartida. Administraciones públicas, asociaciones vecinales, entidades ecologistas, empresas locales, comunidades de interfaz, organismos públicos de bomberos, protección civil y medio ambiente, investigadores y profesionales del fuego y, por último pero no menos importante, nosotros mismos, como personas que vivimos en zonas de interfaz, somos los responsables últimos de cómo gestionamos nuestra propiedad para reducir el riesgo ante la llegada de un incendio forestal.

¡Responsabilidades públicas y privadas para un problema colectivo! Echa ahora un vistazo al siguiente decálogo e intenta averiguar cómo puedes contribuir a reducir el riesgo de incendio en la interfaz urbano-forestal. Responsables políticos, profesionales del urbanismo y del fuego, científicos y agentes clave (desde grandes organizaciones hasta propietarios de viviendas): todos tenemos algo (¡o mucho!) que hacer:

  1. Diseñar políticas y normativas basadas en la ciencia para mejorar la gestión y la gobernanza de los incendios.
  2. Planificar medidas innovadoras de prevención de incendios que integren la gestión forestal y la ecología del fuego y fomenten la economía circular.
  3. Aumentar la conciencia del riesgo y la preparación de las comunidades y personas expuestas.
  4. Mejorar la predicción de la propagación y la dinámica del fuego en la interfaz.
  5. Ampliar el conocimiento sobre la exposición al fuego y la vulnerabilidad de los bienes expuestos.
  6. Desarrollar metodologías sólidas de análisis de riesgo a escala de núcleo de población y de parcela.
  7. Ofrecer orientación sobre los materiales de construcción de viviendas y sobre la vegetación de las zonas residenciales.
  8. Desarrollar técnicas innovadoras de extinción y de seguridad en la interfaz.
  9. Tomar conciencia del riesgo de incendio en la interfaz y familiarizarse con los materiales resistentes al fuego y las prácticas de pirojardinería.
  10. Conocer las medidas de autoprotección y preparación en caso de incendio o de evacuación anticipada.

La mayoría de estas diez acciones exigen interacción y una estrecha cooperación entre los distintos miembros de la comunidad implicada en los incendios de interfaz, por lo que deben llevarse a cabo mediante metodologías inclusivas y participativas en todas sus fases. Necesitamos que todos los actores se impliquen de verdad; tenemos que cooperar, ¡pero para cooperar tenemos que conocernos!

El proyecto GUARDIAN es un modelo pionero cuyo objetivo es contribuir a varias de las acciones recogidas en el decálogo con un enfoque inclusivo entre autoridades urbanas, universidades, empresas de ingeniería y organismos locales. En el Journal 1 ofrecemos una imagen detallada de en qué consiste GUARDIAN y destacamos sus principales objetivos e hitos, pero intentemos resumirlo en pocas palabras…

El papel del proyecto GUARDIAN

El proyecto GUARDIAN propone una combinación completa de estrategias para mitigar los incendios en la interfaz urbano-forestal basada en un uso inteligente del agua, en tratamientos de los ecosistemas rentables y sostenibles, y en la educación y sensibilización de la población y de los beneficiarios. GUARDIAN pretende que los municipios de Riba-roja de Túria y Paterna (Comunitat Valenciana, España) sean resilientes a los incendios de interfaz mediante:

  1. Un sistema innovador de lucha contra incendios, con una infraestructura hidráulica completa que lleva agua regenerada hasta la interfaz urbano-forestal a través de torres de aspersión.
  2. Un programa de formación para la ciudadanía que aumente la percepción del riesgo de incendio y la capacidad de autoprotección.
  3. Trabajos ambientales para mejorar el estado de los ecosistemas del Parc Natural del Túria.

Esquema del proyecto GUARDIAN. Fuente: Medi XXI

El enfoque, los métodos y parte de la tecnología clave que emplea GUARDIAN están en la vanguardia de la prevención y la protección contra incendios en la interfaz urbano-forestal. El conocimiento y las herramientas ya existen y están a nuestro alcance. Durante los próximos años, la familia GUARDIAN hará su parte.

¿Y tú? O aceptas el reto y te pones en marcha… ¡o no haces nada y te arrepientes después!

«¡Gracias, bomberos!». Fuente: Medi XXI

https://www.uia-initiative.eu/en/news/learning-live-wui-fires

Ver todos los artículos

Una solución replicable

GUARDIAN demuestra que el agua regenerada puede proteger la interfaz urbano-forestal. Cuéntanos si quieres aplicarlo en tu municipio.